Es viernes. 6 de noviembre de 2009. 22:00h.
"No se puede saber su edad. Lo que se ve es que ella es sensiblemente mayor que él. Pero que él se ha hecho con su lentitud. Que se niega a avanzar más de lo que ella puede, desde hace años. Que para ella se acabó, y, sin embargo, todavía está allí, en los parajes de aquel hombre, que su cuerpo está aún al alcance del suyo, de sus manos, en todas partes, de noche, de día".
Marguerite Duras
Emily L.
Es jueves. 5 de noviembre de 2009. Se inaugura el Festival de Otoño en Madrid. Platea impar. Fila 5. Butacas 25 y 27. Pieza Kontakthof (En alemán, lugar de encuentro y, por extensión, casa de citas) Tanztheater Wuppertal. El ballet de Pina Bausch.
La primera vez que escuché hablar de Pina fue en la Fundación Picasso. En el 2007. Preparaba oposiciones de Secundaria cuando me encontré con una hermosa argentina (no recuerdo su nombre. Lo siento). Bailarina. Coreógrafa. Buscaba correspondencias entre Picasso y la danza contemporánea para su tesis y me hablaba de Pina, mientras lo hacía. De su intensidad. De su emoción. Había escrito sobre ella varios artículos. Entonces, aún no había visto Hable con ella. Cuando la vi en Café Müller, rompiendo sus brazos contra el suelo y las paredes, abofeteada, rota entre sillas, me enamoré.
http://www.youtube.com/watch?v=eE1o6HCZTOo
-Pina, la próxima vez que vengas a España, ¿me darás una entrevista?
-No –dijo, dejando de masticar y sonriendo-. Por supuesto que no.
-Ok… -le contesté. Pero algo en mi cara hizo a Pina retomar la conversación-.
-¿Cómo vas a poner tú en palabras lo que yo hago? Eso no es posible.
-Puedo hablar con la directora de la revista e intentar hacer una entrevista sin palabras.
-Ahhh, si es así, sí te la doy.
Nicanor Cardenosa
Yo Dona. Nº 235. 31 de octubre de 2009
Fue Carlos, mi querido Carlos Aires, a través de una llamamiento en facebook. El 5 de agosto, a las 18:56h. Me llevó a comprar las entradas para disfrutar por primera vez de su ballet. Ella, Pina, prefirió dormir apenas dos meses antes. Extender sus largos brazos y alcanzar el sueño eterno.

Es jueves. 5 de noviembre de 2009. 19:45h. Me siento a esperar. Cosquilleo en el estómago. Los ojos muy abiertos. Las manos frías.
Se alza el telón y aparece el moviendo. La sincronía de una avanzada de actores que dejaron los años en el vestuario.
Ellas, envueltas en sedas de colores brillantes y tacones altísimos. Ellos, uniformados. Enchaquetados. Encorbatados.

Los pasos quebrados.
Un piano.
Repetidos.
Algunas sillas.
Sincronizados.
Un balancín.
Las imágenes llenan el escenario. A veces, serenas. Otras, veloces.

Disparatadas. Arrebatadoras.

Sumergidas en la música de Chaplin, de Anton karas, de Llosas. Sibelius. Nino Rota. Extrañas. Siempre conectando los cuerpos. La emoción. Inmersas en la atemporalidad de la nostalgia. La necesidad de amor. El deseo. La seducción. La niñez. Las ganas.
Imágenes indisputables. Irrebatibles.
Pienso en Duras. En Marguerite Duras. En el fragmento del viernes sin haberlo leído. Es la única forma que encuentro de acercarme a Pina. Las palabras de Duras parecen hechas para describir su pieza.
No se puede explicar a Pina. Soy su fan.
Es sábado. 7 de noviembre de 2009. 17:00h. La Casa Encendida.
"Mi posición en relación a las obras de los artistas expuestos en el Museo Precario Albinet es la de un fan. Yo soy fan de Beuys, Wharhol, Malevich, Léger, Dalí, Mondrian, Duchamp y Le Corbusier. Me gusta la palabra “fan”, porque expresa una postura por encima de un juicio de valor. El fan es alguien que ama absolutamente, sin tener que comunicarlo ni justificarlo. Lo importante es la transformación que experimente en sí mismo a través de su ser-fan".
Thomas Hirschhorn
Thomas me ayuda a comprender lo que siento por Pina. Lo que siento por muchas obras, por muchos momentos que no tienen explicación. En esas veces que alguien proclama "No lo entiendo. No tiene sentido. Es absurdo. A qué viene esto". Mi relación con el arte contemporáneo es así. No quiero convertirla en otra cosa. Nunca me ha gustado explicar la función del misterio.
Una gran sala. Aparece The Sujecters. Ocho instalaciones-esculturas de Thomas Hirschhorn. La emoción por volver a ver la cinta adhesiva. El plástico. La acumulación de residuos. La saturación de objetos y mensajes.
Recuerdo entonces al Hirschhorn del CacMálaga. United Nations Miniatura. Al de la BIACS2. Musée Précaire Albinet. El artículo publicado en la fresa hace años. http://www.lafresa.org/00611.htm
Nostalgia. Entusiasmo.
Recorro cada detalle. Los maniquíes agujereados. Punzados. Heridos. Cuerpos destruidos enfrentados.
Podrían ocupar el escenario de una película de terror. Podría vomitar. Pero no lo hago.
Estas imágenes son en sí un tipo de víscera –los intestinos obscenos de los medios de comunicación globales- y provocan una reacción visceral. Uno quiere girarse, pero la evasión carece de sentido.
David Joselit
Me quedo con el collage gigante de maniquíes tatuados.
Perforados de tornillos.
Pienso en San Sebastián. En su martirio. En el joven noble de Narbona que descubre su afiliación religiosa. Condenado a ser aseteado. Flagelado hasta la muerte. En el erotismo del martirio. Conecto inevitablemente con Las lágrimas de Eros.
Con Nice Lopes.
http://nicelopes.blogspot.com/
Con mi San Sebastiana.
Es miércoles. 11 de noviembre de 2009. 13:05h.
Pienso en la herida. En el dolor.
Pina y Thomas hablan de lo mismo. Me estremezco y apago el ordenador.

